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miércoles, 23 de febrero de 2011

Recomendación de nuestro libro estrella del mes



El corazón y la botella


Hace años conocí a un buen hombre que a la hora de la cena dejaba una silla vacía, sólo por si algún conocido, que llegara de improviso, no se sintiera incomodo al sentarse

a la mesa. También conocí a un poeta que sufría de una antigua enfermedad violeta y cuyo emblema es una silla vacía. Recordando los asientos que van quedando vacíos en mi vida, me encontré con el libro “El corazón y la botella”, el más reciente libro de Oliver Jeffers.


¿Pero qué tienen que ver los asientos vacíos con una botella y un corazón?


Oliver (no es difícil tutear a un autor tan entrañable), acostumbra contar historias donde el protagonista, a veces un niño, a veces un oso, se encuentra con los grandes Misterios de la vida. En Perdido y encontrado, un niño se enfrenta al misterio de la amistad, en El niño come libros se enfrenta al misterio de la sabiduría. En El corazón y la botella, una niña como cualquier niña o niño, inquieta y con una cabeza llena de preguntas y curiosidades se encuentra con la sorpresa y el dolor de un sillón vacío. El sillón de papá.


Su mundo plagado de imágenes, preguntas y curiosidades se desmorona frente a ese sillón que siempre estuvo ocupado. Pero qué pasa en el corazón, ese músculo alojado en la mitad del pecho, qué pasa con ese sentimiento que parece que oprime y a veces astilla el alma. La niña, parada frente al sillón vacío, descubre que el corazón puede doler y también romperse. Para proteger su corazón, lo guarda en una limpia y aséptica botella que decide colgársela del cuello. El corazón dejo de doler, pero la curiosidad por las maravillas del mundo se evaporó. No le quedó más remedio a la niña que crecer.


Oliver nos regala en este libro, la metáfora de una botella para guardar el corazón. Una botella es una manera deliciosa de expresar y entender el sentimiento de pérdida, de dolor, independientemente de la edad que tenga el lector.


Los textos y las imágenes son sencillas, pero al igual que las anteriores obras del autor, el libro está plagado de detalles en las guardas, de guiños escondidos en los fondos de las ilustraciones y de expresiones literales que cobran forma a través de las reflexiones que el lector quiera o pueda llevar a cabo. Es una historia sencilla donde los lectores exploran la curiosidad y alegría infantil por todo lo que nos rodea, la referencia no explícita a la muerte, la pérdida y sus consecuencias, la soledad y sobre todo sobre los mecanismos a los que recurrimos para no sufrir.


Al fin y al cabo, la mejor labor de la literatura para niños no es ser explícita, sino ayudar a construir sus propios significados y a sacar sus propias conclusiones, sin juicios de valor ni moralejas. Y en esta obra definitivamente Oliver Jeffers lo consigue.



El corazón y la botella. Oliver Jeffers

Fondo de Cultura Económica (México, 2010)


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